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La importancia del juego en el desarrollo infantil

El juego es una actividad universal y transcendental, incluso puede influenciar en la evolución, desarrollo y maduración del niño.

El juego se encuentra en todas las cultures, es totalmente transversal y universal. Y a su vez, es una actividad que nos acompaña a lo largo de la vida, seguimos jugando aun siendo adultos. ¿Por qué es tan importante y necesario el juego?

Entre las características esenciales del juego encontramos la libertad. Cuando el niño juega es libre (o debe serlo) para actuar como quiera, sin condiciones ni prejuicios como tal: un palo puede ser una varita mágica. Por ello es importante respetar su espacio y su interpretación del juego, es esencial pues dejar que sea espontáneo y en ningún caso condicionado por refuerzos o imposiciones. La finalidad del juego, es jugar. Sin más.

El juego es un medio de socialización y comunicación. También es clave para establecer vínculos afectivos.

Además el juego es un medio de socialización y comunicación. Los niños gracias al juego pasan de su fase más egocéntrica y establece relaciones con sus iguales y su entorno en las que, valora y acepta puntos de vista distintos al suyo. A su vez, establece vínculos afectivos. De éste modo también interioriza normas y pautas sociales.

Resulta también crucial para el desarrollo de distintas áreas: la memoria, lenguajes, sensorial, motriz…  Así como en procesos psicológicos complejos: influye en la autoconfianza y la autoestima.

Entre los diferentes tipos de juego encontramos: juego experimental, funcional, simbólico, de reglas…

Entre los diferentes tipos de juego encontramos: juego experimental, funcional, simbólico, de reglas…

El juego experimental incluye juegos como la cesta de los tesoros o el juego heurístico. Son típicos en la primera etapa de la infancia (6-18 meses aproximadamente) y consisten en materiales de exploración a través de objetos que pretenden desarrollar los sentidos y la combinación de éstos hasta incluso clasificarlos. La cesta de los tesoros está más centrada en la parte sensorial así como el juego heurístico en la clasificación y relación.

El juego funcional se desarrolla espontáneamente en repetir acciones que se han realizado por casualidad. La importancia es la acción sobre objetos: chuparlos, golpearlos, cogerlos… Por ejemplo, agitar por azar un sonajero y al escuchar los sonidos que produce, repetir la acción.

El juego simbólico es propio de los niños a partir de los dos años, dado que necesitan capacidad para representar e ir más allá del aquí y ahora. La ficción es clave y se representan acciones reales o imaginarias con o sin material. Generalmente sus primeras manifestaciones se relacionan con el medio familiar y social inmediato: mamás y papás, médicos…

El juego de reglas se desarrolla a partir de los 6 años y su principal característica es la necesidad de aprender a jugar. Se requieren una serie de acciones para conseguir el objetivo del juego y por ello, es necesario establecer y seguir las reglas del juego.