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Entrevista a Bichiteacher

En esta entrevista a Bichiteacher conocemos un poco más a la docente que hay detrás de su perfil de Instagram.

¿Quién es Bichiteacher? ¿Quién hay detrás del perfil de Instagram?

Mi nombre es Loreto y soy maestra de educación primaria e inglés en Sevilla. Saqué mi plaza en las oposiciones al cuerpo de maestros en 2019 y desde entonces tengo la suerte de trabajar haciendo lo que más me gusta, enseñar. 

¿Formación/Estudios?

Cursé la carrera de educación primaria en la universidad de Sevilla, con las menciones de educación especial y lengua extranjera inglés. 

¿Por qué nace tu perfil de Instagram?

Bichiteacher nace en uno de los momentos más duros de mi vida; noviembre de 2018. Había empezado a opositar y me sentía perdida, cansada y muy sola. Los que me rodeaban no entendían mi proceso de oposición; los nervios, las dudas, las dificultades. Entonces descubrí que muchos opositores compartían su día a día en Instagram y me dije, ¿Por qué no? Siempre me ha gustado hacer fotos, escribir, reflexionar… e Instagram se convirtió en ese puntito de motivación y compañía que necesitaba en el proceso. 

¿Cuáles son los ingredientes secretos que consideras indispensables para poder ser docente?

Para mí, el ingrediente principal y más necesario es la alegría. Sin ella, es imposible que se produzca el aprendizaje. 

Un maestro feliz, que contagia buena energía con su sonrisa, que provoca la risa de su alumnado, que busca la diversión en el proceso de enseñanza- aprendizaje y que contagia de buenas vibraciones a todo el que pasa por su aula, es un maestro con éxito.

Además, otros ingredientes fundamentales son el cariño, la paciencia, la perseverancia, la inquietud, el deseo de aprender o el saber mirar a través de los ojos de un niño.

La alegría es el ingrediente estrella para ejercer como maestro.

¿Qué consejos darías a un/a profesor/a que entra por primera vez a una aula?

En primer lugar, que entre con una sonrisa cada día.

Además, es importantísimo empezar por observar, por aprender, por ver cómo son y qué necesitan “tus niños”. Y ya después, que empiece a actuar y a atender todo aquello que necesita de su ayuda.

A veces, cuando pisamos por primera vez un aula, nos entra la prisa de querer hacer todo y nos olvidamos de que lo primero es saber qué necesitan aquellos locos bajitos que tenemos por delante. 

¿Cómo motivarse como profesor ante la situación actual y la incertidumbre?

Creo que este es uno de los principales retos que tenemos los profes (Y la sociedad en general) actualmente. Pero si para nosotros está siendo una etapa difícil, no creo que podamos imaginar lo dura que está siendo para los niños. Ellos viven lo mismo que el resto de la sociedad, pero entendiendo mucho menos. Y justo ahí es donde yo encuentro mi motivación. 

Tengo la suerte de ser maestra, de acompañar, cuidar y enseñar a mis alumnos en medio de toda esta locura que estamos viviendo. Tengo la suerte de olvidarme del mundo mientras estoy entre las cuatro paredes de mi aula. Tengo la suerte de aprender de ellos, de su responsabilidad y aceptación ante los numerosos cambios de este curso. Y también tengo la suerte de tener un empleo, cosa que por desgracia mucha gente ha perdido. Creo que todo esto y más son motivos suficientes para motivarnos día a día y continuar remando. 

Si para nosotros, los adultos, esta situación es difícil… Imaginemos lo que supone para un niño.

¿Hay alguna rutina o actividad que pones en práctica cada día en tu aula y que se ha convertido en un indispensable?

Sigo muchas rutinas o pequeñas dinámicas diarias y semanales, me encantan esos ratitos o momentos especiales, pero hay dos que son mis favoritas. 

En primer lugar, los primeros minutos de clase;“¡Buenos días!, ¿Cómo venimos hoy?”. Parece mentira cómo una pregunta tan sencilla pueda darnos tantísima información.

En segundo lugar, “Los puntos de la semana”. Cada viernes, mis peques de manera individual repasan la semana y deciden a qué compañero le van a dar su punto y por qué. Es importante insistir en que no se trata de premiar a mis amigos, más bien a aquel compi que se esté esforzando mucho, que haya sido especialmente bueno o que aporte cosas bonitas a la clase. 

Esta dinámica es preciosa por dos motivos. Por un lado, les ayuda a prestar atención a los pequeños detalles durante toda la semana. Por el otro, dan y reciben palabras bonitas de sus compañeros, fomentando la cohesión grupal y la autoestima.

¿Cómo abordar la gestión emocional desde el día a día en el aula?

Creo que este es uno de los aspectos en los que como docentes deberíamos prestar más atención. Por desgracia, estamos tan condicionados por lo académico que a menudo lo dejamos de lado. 

En mi caso, me gusta ofrecer momentos y espacios para las emociones, para, como decimos en mi aula, “las cosas del corazón”. Algunas de las propuestas que realizo son las siguientes.

Por un lado, tengo un buzón de aula de libre uso. En él, mi alumnado puede escribir todo lo que necesite; preocupaciones, alegrías, problemas, ideas, reflexiones, propuestas de mejora… ¡Lo que sea! Es increíble lo mucho que lo usan. 

Por otro lado, tenemos un espacio llamado “El Rincón de las Cosas Importantes”. Todo aquello que nos ocurre y que nos apetece compartir tiene cabida en ese espacio; la muerte de un familiar, el nacimiento de un hermanito, un viaje, un recuerdo importante, fotos, creaciones personales, etc. 

¿Cómo sobrevivir a la docencia virtual? 

Creo que este ha sido y es uno de los retos más duros a los que me he enfrentado como docente. En marzo de 2020, casi sin darnos cuenta, nos mandaron a casa a enseñar de manera virtual; sin medios, sin recursos, sin formación, sin un plan. 

En cuestión de horas los docentes tuvimos que reinventarnos como nunca; videollamadas, conferencias, actividades interactivas, cuestionarios, recursos online… La docencia dio un giro de 180º en cuestión de un par de días. 

Ante esta situación, que todavía hoy vivimos, creo que es imprescindible mantener el vínculo emocional con nuestro alumnado. No dejar que nuestras clases se conviertan en tutoriales, en hacer actividades, en superar pruebas.

En marzo, de un día para otro, nos tocó trabajar virtualmente, sin medios, sin un plan.

Buscar momentos en los que simplemente hablar de cómo están, enviarles vídeos o fotos graciosas de tu día a día, proponerle retos divertidos, enviar juegos o manualidades son algunas de mis cosas favoritas en esos momentos de enseñanza telemática. 

Y para terminar,

¡Ánimo! Nos está tocando vivir un curso raro y bastante difícil, lleno de incertidumbres y retos, pero del que estoy segura que aprenderemos un montón. Creo que ahora más que nunca nuestros peques nos necesitan, pero no solo como docentes, también como luz y alegría en medio de tanta oscuridad.